• Complejo Empresarial ATICA Edificio 5, Madrid
  • Info@TramitesFiscales.ES

Causas de disolución de una sociedad

Al crear una Sociedad confiamos en que todo saldrá bien. Sin embargo, en ocasiones es necesario echar el cierre. ¿Por qué? ¿Cuáles son las causas más comunes?

Las causas legales que pueden llevar a la disolución de la sociedad son:

  • Haber conseguido la finalidad para la cual decidimos crear la empresa. Si el negocio ha cumplido con su objetivo final, legalmente podemos proceder a la liquidación y disolución de la misma.
  • Curiosamente, lo opuesto al punto anterior también puede ser causa de disolución. Si no somos capaces de conseguir el fin social para el que la creamos, también podemos proceder a su cierre.
  • Imposibilidad de funcionamiento. Si no hemos conseguido ponerla en marcha correctamente, no conseguimos los clientes necesarios o cualquier motivo por el que la empresa no funcione, podemos proceder a su cierre.
  • Las pérdidas económicas son otro de los grandes motivos que puede llevar a cerrar una empresa. Si reducen el patrimonio neto a la mitad del capital social, legalmente puede cerrarse la sociedad.
  • Si el capital social se ve reducido por debajo del mínimo legal.
  • Cualquier causa que se encuentre establecida en los Estatutos Sociales.

Otras circunstancias que derivan en disolución

La Ley afirma que se entiende el cese de la actividad como causa de la disolución cuando la empresa mantenga un periodo de inactividad de más de un año. La empresa podría volver a ser reactivada si la Junta General se encuentra de acuerdo. Para ello, debe haber desaparecido por completo la causa de la disolución. Si se diera esta situación, y alguno de los socios está disconforme con la reactivación de la sociedad, tiene derecho legal a separarse de esta. En ese caso, sus responsabilidades sobre la misma desaparecerían.

Una vez hemos realizado el proceso de disolución, se abre un periodo de liquidación. Durante este periodo la sociedad sigue manteniendo su personalidad jurídica. Una vez se haya concluido el proceso de liquidación, los liquidadores podrán hacer el balance final y dárselo a la Juna General, para que esta proceda a su aprobación. Finalmente, una vez concluido el proceso de disolución y liquidación, comenzará el proceso de extinción.